Blog

¡Qué Escándalo! ¡Aquí Se Censura!

Posted on November 9, 2020 at 6:10 PM

Ante la última vuelta de tuerca represora del Protectorado Globalista Español (antes llamado simplemente España), los periodistas, los intelectuales y la sociedad que se cree crítica en su conjunto, reaccionan como el Capitán Renault en la película Casablanca: “¡Qué escándalo! ¡En este país se censura, se reprime y se silencia a los disidentes!”.


Quizás la diferencia es que en 2020 el crupier ya no va a soltar las ganancias a la fauna mediática carroñera que lleva más de diez años dejándose querer. No se trata de que el mal de muchos sea el consuelo de los tontos, porque tonto no soy. Pero ocurre que algo malvado sí que me he vuelto, y que sí que encuentro cierto placer sádico en ver a una clase mediática e intelectual (intelectual, por decir algo, un insulto más ligero que el merecido) dar ahora pataletas a favor de la Libertad de Expresión. “En España se censura”, dicen, por ejemplo, los grupuchos mediáticos que llevan la última década viviendo de la publicidad institucional de los gobiernos del PP o del Grupo Santander. “En España se reprime”, dicen, por ejemplo, los paniaguados voceros de los que han hecho de la Justicia y de la Policía, su cortijo y sus perros de caza. “En España se silencia”. ¿Ah, sí? ¿En España se censura, se reprime, se silencia? ¿Me lo dices o me lo cuentas?


Pues yo lo voy a contar… Fíjate lo que son las cosas… voy a contarlo:


A mediados de 2009 publiqué, en una segunda edición de más alcance, LA DANZA FINAL DE KALI. La publiqué con seudónimo a sabiendas del revuelo que produjo su primera edición en ciertos entornos políticos y masónicos. Además adopté otras medidas de seguridad. Por ejemplo, la publiqué sin mi empadronamiento actualizado (aún estaba empadronado en casa de mis padres a pesar de que no vivía en esa ciudad, ni si quiera en España). También tomé ciertas medidas para despistar mi ubicación y ser como un fantasma para el sistema (sin altas en embajadas ni consulados, sin cuentas bancarias, sin propiedades ni contratos a mi nombre).


Aún así y a sabiendas por medio de amenazas previas de que tenía enemigos poderosos, dos meses después de su publicación, la Policía Nacional entra en la casa de mis padres con una orden de registro en una investigación por tráfico de pornografía infantil desde ese domicilio. Pinchan en hueso porque se encuentran un domicilio en el que no vive ese tipo hace años, y en el que hay un único ordenador (el de mis padres) que ni si quiera tenía conexión a internet en aquel momento. No obstante, cumplen su objetivo de amedrentarme y de avergonzarme profundamente. La trampa les sale mal, pues jamás pudieron avanzar en esa investigación incriminatoria; pero con ella obtienen mi paradero y yo me planteo seriamente cambiar la temática de otros dos libros, LA RUEDA DE LOS CUATRO BRAZOS y EL HIJO DEL LEÓN, que años después se publican sin prácticamente nombres propios y con foco en aspectos teóricos y simbólicos de tradiciones orientales, evitando ciertas referencias e implicaciones políticas.


Simultáneamente echan abajo mi página web y bloquean mi cuenta de Paypal (única forma de obtener royalties por el libro, que se vendía muy bien). En 2011, con apenas unos cientos de suscriptores, Youtube cierra mi cuenta. También en 2011, intento viajar a España y a la vuelta, me tengo que quedar tres días durmiendo en la Terminal del Aeropuerto por una extraña e inexplicada irregularidad de mi pasaporte. Sólo a través del pago del servicio de caros abogados que consiguen aclarar la situación, puedo salir de la terminal y volver a mi domicilio. Con mi amedrentamiento, la cuenta de los royalties bloqueada, la web destruida, el youtube desactivado y mi libre circulación cuestionada por un pasaporte marcado… uno reconoce que piensa en arrojar la toalla, concentrarse en lo verdaderamente importante y lo único que me interesa: El Conocimiento, y el desarrollo espiritual y artístico. Así hice, me acomodé en un perfil bajo que me permitía disfrutar de mi vida, de mi familia, de mis estudios. Y de esa forma, años después, la década concluyó con el circo del Covid-19 y con la censura definitiva de todas mis obras escritas, todos mis libros, todos mis trabajos, a través de la aplicación de las políticas contra el discurso de odio de Lulu.com y Amazon,que aún distribuían mis libros. Y ese es el resumen de lo que tengo que contar.


¿Entonces en 2020 algunos han descubierto que aquí se censura? ¿Ah, sí? ¿Ahora? ¡No me digas! Precisamente lo dicen aquellos para los que todo esto no pasaba de Teorías de Conspiración en 2010. Los que hace diez años decían que George Soros o el Foro de Davos no existían, hoy se escandalizan ante el Gobierno títere de Pedro Sánchez con el pin de la Agenda 2030 en la solapa. Los que hacían oídos sordos ante el sufrimiento de muchos de nosotros (yo ni soy el único, ni el peor de los casos) que tuvieron que exiliarse a lo largo de toda esta década, perseguidos, censurados, algunos en el ostracismo, hoy son los que citan mal a Martin Niemöller en labios de Bertolt Bretch (Luego vinieron por mí… y no quedó nadie para hablar por mí ) . Los que se reían de lo que escribimos sobre la Organización Mundial de la Salud y las campañas de vacunación masiva hace diez años, hoy son los que me envían videos de Íker Jiménez sobre el coronavirus o invitaciones de telegram para concentrase contra la "Plandemia". ¿Sabéis qué? Pues mira, que os den por donde gotean los botijos, hipócritas.


Podría fingir aquí lo que no soy y hacer un llamamiento a la unión contra el enemigo común, la tiranía, el globalismo… No me sale. No quiero. Ya no soy ese tonto útil. Periodistas, investigadores, intelectuales españoles varios… que os zurzan, por hipócritas, por cobardes, por ratas que ni si quiera ya saben cuándo se hunde el barco. Este tiempo ha servido para aprender, para evaluar la catadura de unos y otros, para comprobar de qué lado cojeamos todos. Anda y que os den.


Sería injusto meter en ese mismo saco a personas excepcionales que solo (me) han demostrado lo contrario que esta mayoría a la que me refiero. Gente tan dispar y tan antagónica incluso entre ellos, que choca enunciarlos de seguido sin sacar su denominador común de entereza, decencia y autenticidad: Daniel Estulin, Víctor Díez, Pedro Varela, Lobo Estepario, César Vidal, Técnico Preocupado, Josele Sánchez, Subversivo, Andrés Calamaro, Pantocrator, Fernando Sánchez Dragó, Enrique Bunbury, Jely, Alberto Bárcena, Jordi Mollà, Roberto Centeno, Este-Ve, Ramiro Calle, el recientemente fallecido Antonio García-Trevijano, y algunos otros seres humanos que aquí no cito, no porque no les recuerde, sino porque tampoco es plan de hacer una lista detallada de los salvables en un arca que nadie ha construido, para un diluvio que ya arrecia.


El resto, como digo, que se ahoguen en la marea, o que ardan en este infierno, o que se la machaquen con dos piedras. Me trae sin cuidado. Os lo tenéis más que merecido, país de garrapatas.



Categories: None